Hace un tiempo creé una especie de “campaña”, en un intento de enviar “nuevas y buenas energías” al mundo. Conmovida por todo aquel asunto del gradual desmoronamiento de nuestra humanidad y estar convirtiéndonos cada día en seres más indiferentes e insensibles a la realidad actual (y todo lo que ello involucre), quise tratar de hacer algo al respecto, partiendo por mí misma.
Al recorrer los diferentes sitios que me correspondieran(por trabajo), supe que sería una de las cosas más difíciles que en la vida emprendería… Y, aún sabiendo esto, con mucho esfuerzo, inspiré una sonrisa en mi rostro, y comencé la jornada.
Mi meta era lograr que las personas sonrieran.
Era increíble el nivel de amargura reflejado en los millones de rostros que contemplé… Pero yo sonreí. Y permanecí sonriente, mirando a cada persona con cuyos ojos se toparan los míos, esperando alguna reacción positiva.
Y reacciones hubo de toda clase: aquellos depravados que de inmediato debieron pensar que “los deseaba”; los que respondieron con miradas raras o extrañadas; no hacer pensar mal a las parejas que paseaban (no fueran a creer que coqueteaba con alguno de ellos)…
No obstante, sí hubo personas que correspondieron a mis sonrisas, alentándome con cada una de ellas a seguir… Era obvio que no podría hacer sonreír al mundo entero, pero… trataría.
Sería un buen comienzo.
Ahora comprendo a todas aquellas personas que alguna vez lucharon por un mundo mejor, y que nadie escuchó… Incluso yo. Porque confieso que, en su momento, también permanecí inamovible a los esfuerzos ajenos.
Esforcémonos por hacer de este planeta un lugar más agradable; al menos nuestras ciudades, nuestro país, lo que sea esté a nuestro alcance. Incluso la propia manzana.
Si bien es increíblemente difícil debido al deterioro del que hemos sido víctimas, hay que armarse de fuerza, de valor e ¡intentarlo!
Unos pocos no podrán hacer mucho. Pero si funciona, y esparcimos nuestras intenciones, contagiando al resto… Podremos aspirar a revertir los efectos del tiempo en nuestra calidad de seres humanos; de personas.
Quizás parezca tonto, y nadie escuche…, ni nadie haga caso. Pero ya estoy cansada de ser apática e indiferente al resto, porque eso es lo que hemos estado haciendo TODOS, y lo que nos ha conducido, finalmente, a esto.
…Y a quejarnos constantemente de “lo mala que se ha vuelto la gente”.
Posiblemente suene iluso, pero… Esforcémonos por un mundo mejor, ¿sí?
Inger Marinkovic.
PD: Si todas las personas se detuvieran un momento en sus vidas e hicieran conciencia... Si se detuvieran un momento, y transmitieran el mensaje, logrando causar alguna impresión o impacto en otras personas... Todo sería mucho más fácil.
Regalar una sonrisa no cuesta demasiado..., y no saben los cambios que puede provocar en el día de una persona tan sutil detalle...