Qué pésimo hurgar en el pasado para descubrir todos esos detalles que estuvieron frente a tus narices y a los que no hiciste caso.
¡Fue todo tan obvio! ¡TAN OBVIO! Y de cierto modo siempre lo supe, pero por ser lo suficientemente estúpida como para confiar en la palabra de una persona (o dos), renuncié a verlo.
Y al final resulta que ¡siempre tuve razón! ¡¡Qué rabia!!
¡¿Cómo se deshace uno de la rabia?!
Está todo tan bien dentro de mí hasta que sale a relucir otro detalle, a ver cuál más expreso que el otro. Me llegan a dar náuseas. Y, para mi desgracia, acabo de almorzar.
Entonces respóndanme esta pregunta: ¿Cómo se deshace uno de la rabia?