Voluntad, responsabilidad, disciplina y cariño. Tengo que identificar la más débil y sacarla adelante, alcanzar y mantener un equilibrio y concentrarme.
Tengo voluntad, y cariño me sobra. Soy responsable, aunque no sepa hasta qué punto, pero, ¿disciplina? Sí, tengo mucho y un poco de todas. Tengo mucho trabajo por delante.
Si pienso en eso de nuevo, penitencia. Desviar mis reflexiones hacia otro tema. Y hasta ahora me está resultando, es decir, está esa tristeza de contexto, pero no alcanza a dolerme.
Una conversación abierta y productiva puede cambiar una circunstancia que se piensa inalterable. La muestra de las soluciones, ¡NO!, quiero decir, la entrega de las herramientas que me harán capaz de buscar soluciones.
Ayer, incluso antes de haberlo conversado, me convencí de que, sufriendo o no, tengo que vivir mi vida: Disfrutar cada momento, reír cuando puedo, saltar si quiero, incluso si me siento triste, porque no sirve de nada quedarse inmóvil más que para aferrarse aún más a esa pena.
Me siento optimista.
Y eso siempre es bueno.