Para celebrar la Nochebuena, nos reunimos la familia entera. Hubo un cocktail, bebida y una gran cena.
Pero más allá de la comida o cualquier otra cosa que pudiera haber, se celebraba la compañía: Toda la familia reunida otra vez, aunque fuera por esa noche.
Fue increíble cómo nada malo importaba; todo era olvidado para pasar un hermoso momento juntos: sin discusiones, sin problemas...
Más increíble me pareció cómo, entonces, repentinamente olvidé todo lo malo que había pasado... Bueno, no lo olvidé, pero de pronto dejó de importar.
Todo el daño, todo el mal hecho... simplemente dejó de afectarme. No supe si era el Espíritu de la Navidad, o de verdad estaba sufriendo esta transformación interna que iba a permitirme ser feliz de nuevo. Lo único que sabía era que te echaba tanto de menos...
Una sensación nueva y antigua a la vez, que pensé me tomaría mucho más tiempo redescubrir.
Pero llegó..., y sólo espero que no se vaya.
Les deseo a todos unas felices fiestas, en compañía de los que quieren.
Ya falta poquito para el 2009... Se pasó volando este año.