sábado, 27 de junio de 2009

Sueños

Ahí estaba parada yo, con este sujeto enfrente. Narciso, pedante, con su parada de sabelotodo tatuado en los labios. Él y esa estúpida moneda, que lanzaba al aire como la promesa de una respuesta que jamás vendría. O que ya había llegado, pero se negaba a aceptar. "No lo perdones", insistía, pero qué iba a importarme lo que alguien como él dijera. Y la moneda le golpeó en la frente.
Sí, me reía, y no precisamente "con" él.
¿De qué íbamos a discutir? Apenas se puede conversar como para malgastar energías intentando imponer mis ideas por sobre las de alguien que "siempre tiene la razón". OMG.
Con la lujuria a flor de piel, miraba. Lo saludé, pero tenía claro qué esperar de él, y qué no. Pobre, pobre hombre. Fue entonces cuando extendió los brazos, y se fue volando. Y menos mal. Ya apenas podía contener la risa.
Prefiero mil veces un laberinto en la mente y los pies en la tierra que una línea recta.

Simple. So simple. So sad. But anyway... what the heck.
Siempre es bueno despertar de esos sueños... pesadillas.