Sigo recordando con particular gracia aquel día, cuando aún asistía al colegio, en que partí a clases habiendo previamente consumido una sobredosis de pastillas, causando una jornada enferma.
Debí retirarme a mitad de la clase de Biología, pues el malestar era insoportable. Y las alucinaciones preocupantes. Fui a la Enfermería, y tras una examinación de la enfermera, y la lista de síntomas que a continuación le describí (mareo y náuseas), sumado al insistente latido de mi estómago, ella no hizo más que concluir que ¡estaba embarazada!
Qué manera de reírme ahí mismo, en su cara. No con maldad, por supuesto, sino porque me divirtió mucho que ella pensara eso, sobretodo siendo yo aún virgen.
Anyway, tuve que quedarme ahí por un buen rato, descansando. No recuerdo qué pasó después... Creo que mis padres nunca se enteraron.