Sé que dijiste que no era mi culpa que no pudieses concentrarte después de recibir ese mensaje, pero sí lo era. Después de todo, podría haberlo enviado en otro momento, o con otras palabras.
Esta mañana hablamos por última vez. No sabes lo extraño que suena... "la última". Y es chistoso, ¿sabes? Porque no es sino cuando tomamos consciencia de esa falta que realmente la sentimos. Podríamos no hablar por cualquier otro motivo y no se sentiría tanto como cuando uno está consciente de que "no vamos a volver a hablar". Que no te voy a volver a ver, que no voy a volver a recibir tus mensajes, o tus llamadas. Que no te voy a volver a ver... Qué extraño, y qué vacío.
Me pregunto si me precipité demasiado al enviarte ese mensaje, al decir lo que contenía. Al expresar los puntos cúlmines de la rabia en 3 semi-frases. Y arrancarte de mí. Por la fuerza. Yo creo que sí... pero supongo que también hay que probar. Tengo pena. Tengo mucha pena. Pero me niego a creerte de todas maneras. Me niego a creer que seguirás ahí hasta el final. Porque nadie puede.
Hoy nada salió como creí que saldría. Comenzando por esa conversación en la mañana, continuando con el quiebre en clases... El letargo, el desgano, mi cuerpo echado sobre la silla, la voz que no salía como suele. La eternidad del estudio, la tristeza, lo rápido que pasa el tiempo en oposición a la lentitud de mis movimientos.
Y por si mi día no hubiera estado lo suficientemente frío, llego a casa y veo que las luces están encendidas. Me alegro, y pienso en que abriré la puerta principal y, como de costumbre, me saludarán, me preguntarán cómo estuvo mi día, yo les diría que bien (aunque no fuera cierto) y me impregnaría del "calor hogareño"... Pero no hay nadie.
Mi madre en Rancagua, mi padre en una cena con un colega, mi hermana afuera con amigos, y mi hermano...... no tengo la más mínima idea. Al menos estaban las poodles. Ellas se alegran cuando alguien llega.
Odio esta repentina y pesada soledad... De paso, odio el nombre Soledad. Soledad es una put*. But let's not get into that.
En general no me gustan los miércoles, porque dan paso a los Jueves, que suelen ser tan pesados como los Lunes... y éste en particular es detestable. Por lo menos los Jueves por la tarde son más tranquilos... hasta el borde de lo aburrido. Pero supongo que es mejor que esto.