Me miro al espejo, como de costumbre, antes de meterme a la ducha. Mi rostro, mis piernas, mis brazos, mi pecho, mi cuerpo entero. Se hace extraño no prepararme como todos los viernes. No preocuparme de qué ropa interior me pondré, de perfumarme bien, de que mi cabello esté bajo control, vestir linda... Sabiendo que esta noche te quedarías conmigo.
No hacer planes contigo, pelear con mis dedos para no marcar tu número en el celular...
Es tan raro cambiar la rutina que había formado junto a ti, ocupar los días que pasaba contigo en otra cosa, o con otras personas...
... En fin.